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Nuevamente sobre el tapete, vida, historia, consecuencias de caminar en la cornisa que separa: cuanto se debe y no se debe hacer. ¿Quién puede negar las condiciones técnicas de Ronaldinho? Un dotado de cuna, su sangre venía con los genes de esa exquisita manera de entender el juego y llevarlo a la práctica, tan del fútbol brasileño. Como tantos niños de esos países sudamericanos, de origen más que humilde, comenzó a dar sus primeros pasos deportivos en la ciudad de Porto Alegre (precisamente Gremio de esa ciudad). Como era lógico suponer, sus valijas lo llevaron al París SG: nada más que el primer escalón en el fútbol de alta competición. Para felicidad de los Barcelonistas, desembarca en el club culé en el año 2003 y extiende su residencia hasta el 2008. Años de gloria para este artífice del balompié. Genialidades, triunfos que redundaron en éxitos para la divisa azulgrana: ¿múltiples palmarés? Rendidos a sus pies.

Ese tipo de jugadores que logran dejar de lado las rivalidades deportivas, para admirarlo de manera indefinida: la afición mundial de este deporte, siempre debe rescatarlos: son parte de la felicidad, nos acercan alegría, dibujan sonrisas en las gradas de los estadios, mucho más allá de la divisa que vistan. Orgullo debemos sentir por haber disfrutado de cada una de sus presentaciones.

Pero claro: existe un detalle primordial que no siempre los humanos tomamos debidamente en cuenta: la vida transcurre, los talentos disminuyen rendimiento con el paso de los años…hasta que llega la hora del retiro, del adiós. No siempre los ídolos saben manejar con criterio y sensatez a esta etapa de transición. Tantas veces al amparo de esos nombres que fueran estrellas internacionales: se comienzan a esconder temas, negocios que sobrevuelan a delitos inconfesables. El día 4 de marzo de este año, el mundillo futbolístico se sorprende al enterarse: “Ronaldinho fue detenido al ingresar a Paraguay, con documentación falsa”. Cuanto debía ser un viaje con pretexto de brindarle apoyo a una Fundación que ayuda a niños en situación marginal, pobreza: se transformó en un calvario para el astro brasileño. Comienza a ampliarse el firmamento de supuestos delitos: lavado de dinero, juego clandestino. La peor de las cuarentenas para “Dinho”: la frialdad de la cárcel, compartir horas, días con asesinos, narcos.

El algún momento titulé a una de mis columnas como “Los túneles del fútbol”: y es así, de manera reiterada personajes nefastos utilizan a personas, ídolos, estrellas, para sumergirlos en aguas cenagosas. No siempre, los futbolistas están preparados para manejarse en ambientes que los deslumbran. La sociedad de estos tiempos suele ser cruel en grado extremo: los escaparates ofrecen y no dejan de ofrecer cuanto para múltiples sectores, son objetivos inalcanzables. Los jóvenes futbolistas sudamericanos: provienen de sectores sociales muy carenciados, en su gran mayoría. El pasaje a ser millonarios (tantos casos) supone un salto al vacío, en todo cuanto hace a decisiones, determinaciones. No siempre son aconsejados por los mejores – comienzan a proliferar los “amigos” de la abundancia -. ¿Son culpables los futbolistas en estos casos?… y/o son parte de todo lo sucio que suele esconderse tras tan bello deporte? Alguna vez Diego Maradona dijo: “la pelota no se mancha”, ¿quedó solo en una reflexión del “pibe de oro”?

¿Héroes o villanos?… mejor diría: ¿villanos y/o víctimas?  Son los temas pendientes para formadores, dirigencias del fútbol: capacitación de manera permanente, lograr que mas allá de lo deportivo, sean personas, ciudadanos dignos, orientados a promocionar vida sana, dejando de lado a quienes pretendan incitarlos a que transiten caminos equivocados.

Néstor Nanni

Colaborador

Fundación Eric Abidal

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