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Hoy sabemos que los clubes de fútbol y merced al super profesionalismo, pasaron a ser empresas con alto contenido de capitales de inversión y renta financiera. ¿Quién puede negarlo? Mientras tanto en todo este complejo panorama de deporte, dinero, inversionistas, empresarios, jeques y otros “ingredientes”, los hechos se vuelven confusos, turbios, no siempre orientados al crecimiento institucional/deportivo de las instituciones.

Aquí surge un tema, no siempre bien entendido y menos tomado debidamente en cuenta: el capital, los verdaderos activos de los clubes a la hora de los estados de cuenta, se encuentra, son los jugadores, las plantillas: tantas veces con cotizaciones super millonarias. Y si son los jugadores, equivale decir son personas, humanos, generalmente con los problemas económicos solucionados. Así es…pero: cuando las estrellas deportivas brillan con luz propia, convocan a multitudes, no solo localmente sino también a nivel mundial, las dirigencias deben contemplarlo, ser cuidadosos con ellos, establecer relaciones especiales orientadas a los intereses generales de las instituciones que conducen. Y aquí debemos hacer un alto puntualmente en el club Barcelona y su realidad: para bien de todos, en sus filas se desempeña la estrella máxima del balompié: Lionel Messi. Su larga trayectoria culé, su identificación total con el club Catalán, define una situación de extrema cautela: la dirigencia actual pareciera que no llega a tolerar las veleidades de Lio, y toma un camino equivocado: salir a cuestionarlo desde las sombras, buscando desacreditarlo en distintos aspectos. Analizando la situación: un crack de tal perfil es lógico que desee, quiera estar rodeado de figuras de jerarquía, así lo amerita.

En estos días quedó plasmado la valía del “10 del Barça”: en el campo de juego y mediante goles de increíble factura, expresó: “¿alguien desea cuestionarme? Que se atenga a sus dichos”. Hoy somos afortunados, poder disfrutar tanta capacidad dentro de un equipo, campo de juego: solo cabe pensar, razonar: el día en que este monstruo del fútbol se retire, nada será igual…me animo a expresar: surgirá en el futuro alguien que siquiera se le acerque en capacidad, habilidad, definición?… hmmmm.

¿Entonces? Debemos comenzar a definir cuál será el paso a seguir por parte de la dirigencia azulgrana. ¿No cabría un paso al costado de Bartomeu, adelantando elecciones? Y de no surgir soluciones de fondo: ¿qué ocurriría si Messi diera el portazo? En definitiva: volviendo a las palabras iniciales: si los jugadores son el capital de un club: ¿no debiera cuidárselos? ¿De manera especial si se trata de los Messi, Busquets, Piqué etc? Ellos y solo ellos obtuvieron palmares y más palmares, llevaron al Barcelona FC a sitial que hoy ostenta. ¡Cuidado! Sentar malos precedentes puede ser perjudicial, a presente y futuro dentro de una actividad que suma millones y millones de adherentes a nivel mundial.

A manera de síntesis final: Messi viene diciéndolo: se necesita Neymar para tener posibilidades en la Champions, un salto de jerarquía: ¿mientras tanto? Se sigue “invirtiendo” en jugadores con el sello: “más de lo mismo.”

Que la coherencia prevalezca en estos momentos.

Néstor Nanni

Colaborador

Fundación Eric Abidal

El 10 del Barça colabora con la
Fundación Eric Abidal

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