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Con un título muy cinéfilo damos comienzo a esta noticia. Si bien el titular no es un dato literal, en parte, sí hace gala a como se siente el Barcelona en muchas ocasiones, aún jugando en su propia casa.

Empecemos por dejar constancia de que la masa social que arrastra el Fútbol Club Barcelona es enorme. Es uno de los clubes con más socios en todo el mundo, pero muchas veces, los seguidores no damos muestra clara de ello. Aquí tenemos un dato relevante y la vez preocupante, respecto a este tema en cuestión, pues en cada partido que se juega en el feudo culé, hay una media de entre 30.000 y 35.000 socios. Un dato escalofriante, si tenemos en cuenta que hay cerca de 80.000 socios abonados.

Llegados a este punto, debemos plantearnos la siguiente pregunta: ¿Cuál es el motivo por el que no asisten más socios a los encuentros disputados en Can Barça?

En el debate semanal del programa “El 10 del Barça”, el mítico y asiduo tertuliano Josep Castellà, comentaba al respecto: ‘’La poca afluencia de espectadores es algo preocupante’’. Creo que muchos estaremos de acuerdo con Josep. Es necesario analizar las posibles causas que propician este fenómeno inusual en un club de la dimensión del Barcelona.

Analizando el tema, se pueden extraer dos posibles causas: La primera, es que al socio no le despierta ilusión el equipo y por ello no asiste al campo. La segunda, sería el alto precio de las entadas para el público en general. Además, los abonos son muy caros y para costearlos, el club ha fomentado la opción del ‘’seient lliure” (asiento libre), que consiste en que los socios pongan a la venta sus asientos, para aquellos partidos a los que no puedan acudir.

En mi opinión, creo que el motivo principal por el que no acude tanta gente al estadio, es el que aparece en segundo lugar: el coste de las entadas. Elevado en algunos partidos hasta niveles que rozan lo inaceptable.

Tanto los abonos, como los carnés de socio sin asiento se encarecen de forma anual, por lo que en el caso de los abonados sólo queda buscar fórmulas alternativas para poder costearlos. En este sentido, tratan de sacar parte del precio del abono en partidos con menor trascendencia. Es decir, partidos de liga contra equipos de media tabla hacia abajo que no les genera mucha expectativa, o partidos de liguilla de Champions contra equipos que no llaman demasiado la atención, y en los que deciden ceder su asiento al público general.

No hay que pensar que al socio, amante del Barcelona de toda la vida, no le despierte interés un equipo con jugadores de talla mundial. Cierto es, que al socio de toda la vida que acude fielmente al estadio, no le gusta tener a un compañero/a de localidad diferente en cada partido, pero tanto al club, como al socio en cuestión, les vienen muy bien las ganancias del ‘’seient lliure’’. De esta forma, el Barça se asegura una mayor afluencia al estadio, mientras que al abonado le ayuda a costear su cuota anual.

Aún con todo ello, el Barcelona podría generar una mejor entrada en cada partido disputado, siendo el rival de más o menos importancia, si el precio de las entradas fuesen un poco más razonables. Está bien, entre comillas, que se permitan aumentar el coste de las mismas en citas como el Barça-Madrid o contra algún rival de magnitud en la Champions, pero para día a día, por así decirlo, unas entradas más asequibles harían que el Camp Nou se viera siempre lleno gente, en lugar de repleto de asientos vacios.

Omar Corujo @omar_unetenet

Colaborador

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