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Actualmente, predecir como será el final de temporada de este Barça, es jugar a ser adivino. Un equipo, de momento, sin rumbo, como un barco a la deriva, no te da garantías de nada. Da una de cal y otra de arena y cada partido es la misma incertidumbre: ¿Con qué Barça nos encontraremos hoy?. Ahí está la cuestión.

Sobre todo, hay una gran diferencia entre el Barça de casa, y el que vemos cuando jugamos fuera. Parecen dos equipos completamente diferentes. En casa, los azulgrana son un fortín casi inexpugnable, pero como visitantes, son un melón por abrir en cada partido, pues nunca se sabe que puede pasar. Es posible que salte al verde un bloque compacto, serio y que se deje el alma como ocurriera en Getafe, o podemos ver a un equipo sin rumbo, sin fe, sin ilusión y sin ímpetu, como sucedió en Granada, Bilbao, o Pamplona, por poner unos ejemplos.

Por tanto, pronosticar qué conquistaremos esta temporada, es jugar a la lotería, dado que si no tienes un equipo sólido que sepa a lo que juega en cada momento, y que les de igual el escenario, ya sea en casa o fuera, es lanzar una moneda al aire. Tenemos una plantilla, que  es de las mejores del mundo, si analizamos jugador por jugador; pero un equipo no se construye sólo con tener los mejores cromos. Esto no es la Play Station. Un equipo se forma en su mayor parte desde la dirección técnica (entrenador, preparadores físico, etc), pues tener a los mejores jugadores del mundo, no te garantiza que vayas a ganarlo todo, si no tienes un buen comandante que guíe el camino como Dios manda. Y ese, es el gran problema de este equipo actualmente.

Nuestro director del programa, en varios debates semanales, ha comentado lo siguiente al respecto: “ En la primera temporada de Valverde se conquistó Liga y Copa, en la segunda sólo la Liga, y la tercera nos quedaremos en blanco”. Un pronóstico nada alentador de Miguel Ángel Ruiz.

Personalmente, intento siempre ser positivo, pero en todo momento desde el punto de vista de la plantilla que tenemos, porque si pienso en que nuestro patrón de barco es el mismísimo Txingurri, me quedo como nuestro director: sin opciones de éxito.

Como aficionado culé, mo me gusta la autogestión en el vestuario. Prefiero que tener a un grupo de jugadores que les lleve, les dirija y les guíe un entrenador con tablas; que les dé un sello de identidad, en resumen. Pero tengo que decir, que en Valverde diposito confianza 0.

Para mí, las posibilidades de conseguir títulos a final de temporada, pasan por que los jugadores den un paso adelante y se vacien en cada partido; que remen todos en la misma dirección, pues de lo contrario, estamos abocados al fracaso.

Omar Corujo @omar_unetenet

Colaborador

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