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El Barça se despide de la temporada con derrota frente al Villarreal (0-2) que certifica su presencia en Europa la próxima campaña

Final agónico y decepcionante para un Barça que tenía la oportunidad -una vez cumplido el objetivo de la segunda plaza- de mantener el honor que se le presupone a este club y brindar a la afición un digno final de temporada. No ha sido así.

El conformismo y pasotismo que se vio en el ‘bochorno’ de Getafe la semana pasada, parece ser que no fue un espejismo y que hoy se ha corroborado enfrente de 54.850 personas que han ido al Camp Nou con la intención de ver un buen partido de fútbol.

Desde la derrota en casa frente al Eintracht, que dejó al Barça fuera de las semifinales de la Europa League, ha ido decayendo la ilusión en la plantilla, aquella que se las prometía felices en el ‘climax’ de la temporada con el 0-4 en el Bernabéu. Ya no solo se han ido perdiendo puntos, sino que los fantasmas del juego de Ronald Koeman vuelven a estar presentes en ‘Can Barça’. Un futbol muy plano, las escasas ocasiones, la poca velocidad de balón y la nula intensidad han reaparecido en estos últimos dos meses.

El partido tampoco ha dado mucho de sí. El Villarreal, con un ojo puesto en el Sánchez Pizjuán, se jugaba una plaza en la Conference League, pero se le antojaba difícil, ya que no ganaba en el Camp Nou desde el año 2008. Así que el plan de Emery -apartado a lo que nos tiene acostumbrado el Villarreal- fue claro: encerrarse atrás y dejar que el Barça lleve el peso del partido para aprovechar las contras.

El inicio de los de Xavi fue engañoso por lo que pasaría después, presión alta e intensidad que se difuminaron a medida que pasaban los minutos. Lo poco salvable del primer acto fue Araújo, que después del golpe en la cabeza que tuvo contra el Celta, volvió con ganas a demostrar lo que es: un capitán sin brazalete. Y el Camp Nou lo agradeció con su clásico canto de “Uruguasho”. Mientras tanto, De Jong y Gaviandaban perdidos en el centro del campo y no consiguieron filtrar balones interiores. Ferran, errático como siempre, fue el único que consiguió probar a Rulli. Alba y Alves volvieron a abusar de los centros laterales tan poco ADN Barça que hoy no encontraban a un Aubameyang torpe y poco participativo.

Cuando quedaba poco para irse a los vestuarios, el exazulgrana Alcácer protegía muy bien el balón entre centrales y dejaba el balón de cara para que Parejo, con un pase picado al alcance de muy pocos, dejara a Pedraza, que venía como una exhalación por la banda izquierda, solo delante de Ter Stegen para poner el 0-1 con un disparo cruzado al filo del descanso.

Tras la reanudación, el Barça no mejoró, y muchos de los cambios que introdujo Xavi parecían estar más encaminados a homenajear posibles despedidas que no a cambiar el resultado. A los diez minutos del segundo acto, Adama ponía punto final a su segunda etapa como azulgrana de la peor manera posible. Un despeje al punto de penalti que se convirtió en una asistencia a Moi Gomez, que remataba fuerte, pero a placer, con la defensa y el portero prácticamente vendidos para poner el definitivo 0-2 en el electrónico.

Con más de media hora por delante, el Barcelona tenía la oportunidad de repetir la gesta que había conseguido el Manchester City esta misma tarde para ganar la Premier League remontando el mismo resultado frente al Aston Villa de un Coutinho que volvía a marcar en el día de hoy. No fue así ni por asomo. La entrada de Ansu Fati y Dembélé, no cambió nada y el Barça dio el partido por perdido.

Un chut potente de Alves, que acabaría con un gol anulado a Frenkie de Jong en el que podía ser su último partido con la elástica azulgrana, fue el único serio acercamiento del Barça en su ‘intento’ -por decirlo de alguna manera- de remontada.

También tuvieron la oportunidad de despedirse, por si acaso, Dani Alves, que se llevó una gran ovación al ser sustituido, Riqui Puig, Mingueza y Memphis Depay, a quienes dio entrada Xavi en los minutos finales. Y poco más ocurrió.

Un Barça de pena y una afición de diez que no cesó en animar durante todo el partido y que incluso se acordó de la actualidad deportiva merengue con tímidos cánticos a tono de “¿Dónde está Mbappé? Borrón y cuenta nueva. Toca olvidar está temporada difícil marcada por la crisis deportiva y económica que acaba con la primera victoria de Unai Emery en el Camp Nou tras ser humillado en múltiples ocasiones.

Lo que viene ahora es un verano que se avecina movido en los despachos culés que tendrá grandes nombres propios, tanto de fichajes como de ventas y que determinará las aspiraciones del Barça la temporada que viene

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