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Hay momentos en la vida en que deben tomarse decisiones drásticas. Determinaciones ineludibles que quizá en el momento parecen dolorosas, pero que son esenciales para el futuro. ¿Recuerdan cuando Andrés Iniesta o Víctor Valdés, por ejemplo, explicaban lo duros que fueron, para ellos, sus inicios en la Masía? Niños lejos de sus padres, de su familia, de sus amigos, de su ciudad…lloros por la noche, tentaciones continuas de abandonar. Para los padres, no digamos… dudas de si se está haciendo lo correcto, sacrificando unos años que no volverán, de disfrutar de la infancia de su hijo. Infancia que quizá le están robando. Pensar cada noche, a la par que el vástago, a cientos de kilómetros llora de soledad bajo la almohada, que tal vez, persiguen una quimera, que su niño será buen futbolista, pero quizá no llegue ni a profesional… ¿Qué sentido habrá tenido todo esto?, pero son decisiones que deben tomarse. Duras hoy, imposibles de posponer pero que nos dan la posibilidad de tener un futuro mejor, en muchos casos impensable e inmejorable. La familia de Iniesta, por ejemplo, las tomó. El sufrimiento valió la pena. Se recompensó con creces.

El Barcelona está en un momento crucial en su historia. Un momento bisagra. Ahora mismo, tras un lustro, siendo generosos,  de terrorífica gestión, nuestro club es una moneda al aire que con ayuda puede caer, de nuevo, a lo que han conocido los jóvenes que nacieron con el presente siglo, pero que si no se hace nada podemos retroceder treinta y dos años atrás, e ir siguiendo como los cangrejos, hacia lo que había antes.

En estos momentos en que se habla del mercado de invierno, un mercado que se solapará de lleno con las elecciones y en el que es mejor no tocar nada (lo de Edgar Davis solo fue posible una vez y ya ha llovido) dan miedo posibles altas que van sonando. En todo caso podemos dar bajas. Candidatos a ello tenemos suficientes. Debemos dejar que sea el nuevo presidente que tome las decisiones, en cuanto a incorporaciones, ya de cara a la temporada 2021-22.

Halaand y Mbappé, estos son los nombres, en cuanto a incorporaciones. No le demos más vueltas. Aunque nos parezcan imposibles ahora mismo. Si queremos asegurarnos una década de éxitos, son la apuesta. Son las estrellas de hoy. Jugadores que ya podríamos tener en el equipo, eso sí. El primero de ellos en unas condiciones que no tenían nada que ver a las que se piden en estos momentos. Preferimos por el mismo precio a Boateng y posteriormente Braithwaite. El otro, si hubiéramos invertido el dinero en él, quizá nos hubiera salido más barato que el arrastrado por el sumidero desde que descartamos su incorporación.

Son jugadores top que junto a los Ansu Fati, Pedri, Riqui Puig y sobretodo un medio centro y un central top (en estas dos posiciones la discusión es más abierta), pueden ser la base de un equipo de una calidad excepcional y joven que puede marcar época.

El no incorporar a estos dos jugadores, nos provoca, entre otros, dos problemas: el primero es evidente que no podremos disfrutar de ellos y el segundo, tan grave como el primero, es que seguramente acaben en el Real Madrid.

Para ello, tal como hemos dejado la caja, habría que tomar decisiones duras, drásticas e ineludibles. Se debe prescindir de jugadores, que perdónenme, pero dentro de poco, no nos acordaremos ni que jugaban en el Barça y otros, o mejor dicho, otro que ya ha dado todo lo que tenía que dar. No queramos engañarnos. A partir de ahora será ir de inevitable bajada y por exprimirlo al máximo ¿un par de temporadas más quizá? que ya no serán lo que fueron, olvidaremos el futuro, el poder traer dos cracks que nos aseguren diez años ¿Y dentro de un par de temporadas qué? o incluso antes, si vuelve a haber nueva espantada… ¿De verdad creen que parches como Depay nos solucionarán algo? ¿No hemos tenido suficiente?

Recuerden cuando por capricho del técnico Terry Venables, allá mediados de los ochenta, se decidió incorporar a Steve Archibald en lugar de Hugo Sánchez. (Gaspart ha admitido que le tenían ya fichado y que incluso celebraron la operación en un restaurante mexicano). Creo que hicieron caso, al único que pensaba diferente en el mundo, seguramente por desconocimiento del jugador, entonces con los del otro lado del Manzanares. Ya saben cómo acabó la historia. La evidencia es la evidencia. No acertar en una situación de éstas que además es clarísima, puede llevar años de ir a remolque. No repitamos errores por favor.

El fútbol no para, sigue y sigue, no se puede mirar atrás, los recuerdos no ganan títulos. Se deben tomar decisiones drásticas hoy, para asegurar el futuro de nuestro club.

David Guillén

Colaborador

Fundación Eric Abidal

El 10 del Barça colabora con la
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1 Comentario

  1. Toni

    Si creo entender bien, lo necesario sería dejar salir a Messi el primero. Estoy de acuerdo y el francés también podría salir, y seguro se podría acometer esos fichajes.

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