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Cuando más lucía y cuando más iluminaba la delantera del F.C Barcelona, el hilo luminoso se desvanece y el foco de Ansu Fati se funde al menos durante cuatro meses. No se aleja tanto la forma de una rodilla con la de una bombilla, y la del menisco con la del mencionado hilo luminoso. Un contratiempo que a los blaugranas les puede hacer mucho daño y sumergirlos en la oscuridad de la falta de gol.

Su irrupción ha sido tan fuerte que cualquiera que visualice los partidos del Barcelona, observará la clara inclinación del campo hacia la banda izquierda del equipo. Ansu con ayuda de Jordi Alba forman un tándem punzante sobre las defensas rivales. Pero no solo por sus actuaciones en el lateral zurdo, porque también lo hemos visto actuar en punta, de nueve, con una electricidad abrumadora, bailando entre los centrales y tirando infinidad de desmarques al espacio cuando el equipo arranca desde las bandas. Es como una estela de luz imaginaria que le abre camino a jugadores como Pedri, Ousmane, Antoine o Leo a la hora de dar el último pase o, por el contrario, de conducir y hacer herida en el área rival aprovechando los huecos creados por el arrastre de los zagueros provocados por el propio Fati.  

Sin embargo, la zona donde más luminosidad aporta es en el pico del área, ahí Ansu es determinante, esencial, colosal. Siempre encara, algo que en tiempos actuales es complicado de ver en un futbolista, ese punto de soltura es clave en el juego culé, porque abre, mueve y hace dudar a los rivales, lo que indudablemente provoca desajustes que son aprovechados por él mismo o por sus compañeros. 

En definitiva, al equipo le desaparece durante un tiempo una pieza fundamental, alguien al que ves jugar y parece que sabe todo con 18 años, pero que aún es una esponja capaz de absorber una barbaridad de aspectos futbolísticos y que lo pueden convertir en uno de los mejores.

Los culés dejaremos de ver ese puñal por banda izquierda, esa especie de falso nueve y por qué no ese nueve letal, porque otra cosa no, pero cada vez que toca el balón Ansu, la mete en la red. Al principio de esta temporada, sumando los partidos en el club y los de la selección, no había llegado a los 17 disparos y había acumulado 10 goles, en concreto una efectividad superior al 62%.

Además, hay otro baúl lleno de aspectos para tener en cuenta en el pack de este futbolista, y no son otros que su ambición, sus ganas de jugar, su apetito de títulos y sobre todo sangre no solo roja sino blaugrana.

Volverá, lo echaremos de menos porque es muy bueno, pero volverá y nos daremos cuenta de que es aún mejor.                                                

Víctor Diosdado @victordisloke

Colaborador

Fundación Eric Abidal

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