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Tal vez las palabras, los sucesos sean demasiado rápidos para medir a la vida, lo cotidiano. Barcelona, es la ciudad que el ídolo a través de su capacidad, tesón, de una estrella fugaz que allí lo depositara, siendo niño aún, con cual vale decir que prácticamente el 90% de su existencia, allí transcurriera. Los años se suceden de manera veloz: familia, entorno…la urbe que lo recogiera como propio, fue acunando horas felices, todos los conocen: desde acompañar a sus hijos al colegio, vecindad, integración placentera y sin sobresaltos.

Pero…existen imponderables que también los ídolos padecen, soportan: el apellido Messi abre muchas puertas: el mundo se rinde a sus pies, no obstante el desgaste de muchos años conduce a que se discutan temas inverosímiles. Confrontar, convivir, las dirigencias se suceden, compañeros de plantilla: también. Cuanto era…ya no lo es.

Aún se tiene presente al niño argentino, que desembarcara con su carita lavada, llena de aspiraciones, sueños, sin entender quizás plenamente porque debía abandonar a su terruño. Y allí: en esa cuna de campeones fue creciendo al conjuro y bajo el ala protectora de apellidos señeros en las filas culé (Ronaldinho, Kluivert, Guardiola etc), se fue modelando a ese pequeño genio del deporte mas popular del mundo. ¿Y como no pensar que Barcelona fue el hogar de Lionel y su familia? Hoy mismo, se hacen virales videos de los pequeños hijos del gran campeón. Señal indubitable del paso de los días transformados en años.

Por la sumatoria de todos estos momentos de vida: se hace imposible pensar que por una situación enojosa con parte de la dirigencia azulgrana, el ídolo y su familia puedan armar las valijas para alejarse de este sitio que durante tanto tiempo los acogiera. No debiera romperse de esta manera una relación tan entrañable, entre la ciudad catalana, su gente y este ídolo que responde al nombre de Lionel Andrés Messi.

Los seres humanos soñamos, idealizamos, nos dejamos llevar por emociones…guardamos en un cofre dorado, aquello que nos hace vivir horas dichosas: que estas circunstancias no nos quiten la felicidad que nos acerca este deporte de la mano del mejor de todos. Debajo de la piel del ídolo…existe alguien a quien llegar a triunfar, le demandara sacrificios sin par…abandonar su tierra natal por ejemplo, con emociones propias y de su círculo cercano. El, nosotros disfrutamos de un sueño, de aquel unicornio azul dentro…y fuera del Camp Nou. No queremos ni deseamos perderlo.

“Mi unicornio y yo
hicimos amistad,
un poco con amor,
un poco con verdad.
Con su cuerno de añil
pescaba una canción,
saberla compartir
era su vocación”….

Unicornio Azul . S. Rodríguez

Néstor Nanni

Colaborador

Fundación Eric Abidal

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