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El resultado (1-1) fue lo mejor del partido para el Barça más incòmodo desde la llegada de Xavi

Xavi Hernández ha caído de pie en el banquillo azulgrana. Desde que aterrizó en la Ciudad Deportiva Joan Gamper, las cosas no han hecho más que mejorar. Hasta tal punto que el F.C. Barcelona lleva ya 14 partidos sin perder, incluido el empate contra el Eintracht. Es decir, nadie duda de la ‘Xavineta’, ni por un mal partido.

La cuestión es que en esa racha los azulgrana han demostrado unas sensaciones sorprendentes, e incluso, a veces, abrumadoras. Más allá del resultado, se ha visto al equipo disfrutar dentro del campo. Esa es la gran diferencia respecto al partido contra el Eintracht de Frankfurt. En Alemania el Barça sufrió de lo lindo, mucho más que contra el Galatasaray, y no disfrutó en el verde.

Uno de los que menos disfrutó fue Pedri. El canario tocó 55 balones en todo el partido (contra el Sevilla 79 y contra el Madrid 80). Imaginad la dimensión del asunto que Frenkie de Jong tocó 32 balones en 28 minutos disputados. Creo que más por contexto que por propia responsabilidad, pero Pedri estuvo desaparecido.

Otro que no disfrutó para nada fue Gerard Piqué. El central catalán empezó el encuentro con 2 errores groseros en el pase, totalmente impropios del canterano azulgrana. Y encima, unos minutos después, salió del terreno de juego lesionado (aun no se sabe el alcance) justo en el ecuador de la primera mitad.

De todas maneras, en líneas generales, el equipo estuvo espeso. Aubameyang casi no intervino; Adama se equivocó en la toma de decisiones, como era de esperar a su llegada, y no generó ninguna ventaja a través de sus regates; Busquets estuvo superado por el ritmo que impusieron los alemanes, y Jordi Alba cuajó un encuentro tan pésimo que no se recuerda unos 90 minutos tan malos del lateral culé esta temporada.

Apenas Araújo y Ferrán Torres, más allá de las ocasiones desperdiciadas, sostuvieron al equipo. Y la entrada tanto de Ousmane Dembélé como, sobre todo, de Frenkie de Jong, fueron la bombona de oxígeno que salvó al Barça de quedarse sin aire en Frankfurt.

Lo único que ha evitado otra catástrofe europea del F.C. Barcelona, es que está compitiendo en la Europa League. En esta competición menor, los rivales son de un nivel inferior y son menos efectivos ante los errores que se cometen. Si los culés hubieran jugado el partido de ayer en la Champions League, se hubieran llevado una goleada, y los fantasmas del pasado habrían vuelto, incluso con Xavi en el banquillo.

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