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Ayer el Barça jugó frente al Nápoles otro buen partido, buen juego, dominio en líneas generales del partido, se concedieron pocas ocasiones al rival, y se generaron bastantes ocasiones de gol, algunas muy claras.

Desgraciadamente, el resultado no acompañó a los méritos de unos y otros, y el 1 a 1 final, deja la eliminatoria abierta y nos jugaremos el pase a la siguiente ronda de la Europa League en Italia.

Lo de anoche no es algo nuevo, al contrario, en los últimos partidos de los blaugrana ya ha pasado varias veces que, pese a ser superiores al rival, la falta de acierto propia y la facilidad con la que los rivales nos hacen gol, nos ha costado no ganar algún partido que teníamos controlado.

Creo que será fundamental encadenar varias victorias consecutivas para confirmar la mejora del equipo en líneas generales, de lo contrario, pese a la mejora del juego, la escasa mejora en cuanto a resultados, no nos permitirá por el momento decir aquello de que “el Barça ha vuelto

Es evidente que el equipo ha mejorado en las últimas semanas. La llegada de Xavi al banquillo, sumada a la paulatina recuperación de jugadores lesionados y a el buen trabajo en los despachos este mercado de invierno, que ha permitido la llegada de buenos refuerzos para el equipo teniendo en cuenta la maltrecha economía del club, se está viendo reflejada en el juego del equipo, aunque los resultados todavía no son, ni los deseados, ni los necesarios para poder ganar títulos.

Durante el mes de enero, el equipo dio la cara en la Supercopa frente al Real Madrid, y en Copa frente al Athletic en San Mamés, pero en ambos casos se acabó perdiendo en la prórroga por idéntico resultado, 3 goles a 2.

El equipo empezó a dar muestras en esos partidos que empezaba a creer que podía competir en cualquier lugar, circunstancia, o frente a cualquier rival, aunque desgraciadamente para los culés, todavía no era suficiente para ganar ese tipo de partidos, y la imagen y las sensaciones, aunque sean buenas, no ganan partidos, y mucho menos, títulos, que es de lo que, al final, se trata.

El cambio más evidente se vio frente al Atlético de Madrid en el Camp Nou hace un par de semanas. Victoria del Barça por 4 goles a 2, gran imagen del equipo, muy superior a los colchoneros hasta la expulsión de Dani Alves, y muy organizado y comprometido con uno menos, lo que permitió conservar los tres puntos y adelantar en la tabla al actual campeón y rival directo en el campeonato.

Además, por primera vez en los dos últimos años, se derrotaba a uno de nuestros rivales directos por el título, ya que ni a ellos ni al Real Madrid se les ha ganado en los últimos enfrentamientos directos, ya sea en liga, copa o supercopa.

Sin embargo, en la pasada jornada, pese al subidón por la victoria y el buen juego frente al Atlético, nuevo tropiezo culé en liga, esta vez frente al Espanyol en Cornellá, y vuelta a las dudas y a las malas sensaciones, igual no dentro del vestuario, pero sí entre los aficionados, que no vemos 4-5 victorias consecutivas de nuestro equipo ni se sabe desde cuándo.

Por eso, ganar en Mestalla este domingo es fundamental. Hay que empezar a encadenar victorias de forma consecutiva en liga desde ya si no queremos quedarnos, además de sin el título de liga, sin clasificación para la Champions de la próxima temporada, y si de paso somos capaces de eliminar al Nápoles en la Europa League y mantenemos esperanzas de poder levantar algún título esta difícil temporada, mejor que mejor.

Mientras hay vida, hay esperanza, y, como saben, la esperanza es lo último que se pierde.

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