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El FC Barcelona sigue inmerso en una profunda crisis de identidad, juego y resultados, y ni la llegada al banquillo de Xavi Hernández hace unas semanas está siendo suficiente, al menos por el momento, para que los culés podamos empezar a ver algo de luz al final del túnel.

Toca seguir siendo pacientes y esperar al comienzo del nuevo año para desear que su llegada nos traiga mejores noticias que este 2021 y que el pasado 2020, no queda otra.Casi cada día una nueva mala noticia golpea al barcelonismo, malos resultados, juego bastante pobre en numerosas ocasiones, una plaga de lesiones que impiden que el equipo mejore, la economía del club que impide hacer una revolución en la plantilla, o al menos incorporar jugadores de primer nivel…

Lo último, la rueda de prensa del Kun Agüero de ayer donde nos confirmaba lo que desde hace semanas era un secreto a voces, su retirada del fútbol por los problemas cardiacos que padece. En lo deportivo, por si no teníamos suficiente castigo con caer eliminados en Champions y entrar en la Europa League, nos toca el rival más duro de todos los que nos podían caer, el Nápoles italiano, que este año lucha por ganar la liga de su país.

Por lo que al juego del equipo respecta, las numerosas bajas han obligado a Xavi a improvisar y tener que hacer cambios en el sistema de juego y en los jugadores a utilizar. El catalán ha apostado en los últimos encuentros por el 3-4-3 y por el 3-5-2 sin demasiado éxito, ni en el juego ni en los resultados.

Estos últimos partidos hemos podido ver numerosos jugadores fuera de posición debido a las lesiones y, porque no decirlo, a la improvisación del técnico que raramente ha funcionado bien. Dest de extremo, Mingueza delateral izquierdo, o Araujo de lateral derecho son algunos ejemplos.

En lo positivo, la aparición de los jóvenes talentos de La Masía que cada partido demuestran que han llegado para quedarse y hacerse con un sitio en el equipo.Personalmente, a la espera de que durante el mes de enero se puedan ir incorporando paulatinamente jugadores lesionados como Jordi Alba, Ansu Fati, Pedri o Depay, y que Alves pueda ser inscrito, yo no contaría demasiado con fichajes este invierno, sin duda apostaría por utilizar el sistema 4-2-3-1, que me parece se adapta mejor a los jugadores que en estos momentos están a disposición del entrenador.

Con todos los centrales, por ahora, disponibles, el problema viene en los laterales, en esas dos posiciones, Dest, Mingueza y Balde deben alternarse. Por delante de la defensa, en el doble pivote, Busquets, Nico, De Jong y quizás Riqui pueden ocupar esas posiciones con garantías de hacerlo bien.

En la línea de tres, las bandas pueden ocuparlas Gavi, Coutinho, Abde, Ilias, Demir y Dembélé, y el centro puede rotar con cualquiera de estos jugadores, aunque yo apostaría por Nico, De Jong, Riqui o Coutinho por encima del resto para la media punta.

En punta es donde aparece el mayor problema, Luuk De Jong y Dembélé aparentemente son las únicas opciones, y, sinceramente, no ofrecen ninguna garantía, su nivel es bajísimo, y esperar goles suyos no es demasiado realista.

En definitiva, si bien esta disposición seguramente no es la ideal en condiciones normales para el juego del Barça y el tipo de jugadores que normalmente tiene, quizás sí sea el más adecuado, o, por lo menos, el menos perjudicial para los intereses del equipo en estos duros momentos a la espera de recuperar jugadores importantes lesionados en enero, ganar algo de confianza, y dar tiempo a que el trabajo de Xavi comience a dar frutos en forma de mejora tanto en el juego como en los resultados y sensaciones que transmite el equipo.

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