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Con el empate en el Camp Nou a cero goles frente al Benfica el pasado martes en la penúltima jornada de la fase de grupos de Champions, se ha desatado la euforia entre los madridistas y los cavernícolas (dícese de los miembros de la caverna), y de paso el pesimismo entre una gran parte de aficionados culés, que ya dan por eliminado al FC Barcelona, y finiquitado, en dos partidos, lo que algunos llaman “el efecto Xavi”.

Creo que es importante recordar que, pese a que el escenario que se le presenta al Barça en la última jornada es desalentador teniendo en cuenta los últimos enfrentamientos con los alemanes del Bayern, el partido hay que jugarlo, y, de paso, jugarse también el Benfica-Dinamo de Kiev.

Si bien las sensaciones no son buenas, y el escenario es, si no el peor, de los peores para jugárselo todo en un partido, hay que recordar que cosas más difíciles se han visto y, mientras hay vida, hay esperanza. La realidad, los datos y no las opiniones o sensaciones son estos.

Primero, el Barça depende de sí mismo para clasificarse. Segundo, al Benfica solo le vale ganar y esperar que los culés no ganen. Tercero, los rivales no se juegan nada, más allá del prestigio y el dinero que puedan ingresar por conseguir puntos, lo cual es siempre un arma de doble filo. Y cuarto, veremos que alineaciones sacan unos y otros, ya que hay muchos jugadores lesionados, con COVID, sancionados,o a una tarjeta de la suspensión que no jugaran o podrían no jugar.

A los aficionados culés que, como yo, no somos demasiado optimistas con seguir adelante en Champions, decirles que vamos a esperar a lamentarnos a que pase el partido.

Y a los eufóricos cavernícolas, les recuerdo que vienen de ganar un “nadaplete” y están tan contentos, a ver si al final de temporada a esta alegría desbordada le da por cambiar de barrio, y entonces que hacemos, y que lo de “el efecto Xavi”, no puede haber terminado porque ni siquiera ha comenzado, vamos a no precipitarnos y ser pacientes, que el camino no ha hecho sino comenzar.

Insisto, pese a no ser una buena situación, no está todo perdido, y si el Barça vuelve a jugar con la misma mentalidad y espíritu que frente al Benfica, habrá opciones de clasificarnos, porque no, y si no es así, pues habrá que ir con todo a por la Europa League, sin complejos, que cosas peores hay en la vida, y más humillantes también.

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