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El Barça consiguió pasar a las semifinales de la Copa del Rey al derrotar al Granada por 3-5 al finalizar la prórroga

El FC Barcelona consiguió el billete para las semifinales de la Copa del Rey al vencer al Granada por 3-5, pero lo importante no es el marcador, es la manera de conseguirlo.

Después de un inicio intimidante, un dominio brutal y una sensación de superioridad palpable en la primera mitad y parte de la segunda, el equipo azulgrana iba perdiendo a 3 minutos de cumplirse el tiempo reglamentario y tenía que, por lo menos, igualar una desventaja de 2 goles para clasificarse. Una hazaña casi imposible, ¿no?

Pues ese “casi” es el que permitió al conjunto de Ronald Koeman hacerlo posible y conseguir su objetivo. Pero, lo curioso es la sensación de que los culés no están acostumbrados a creer en ese “casi”, por más que haya un “casi”, el ADN Barça no incluye las remontadas en su código genético, más bien parece ser a la inversa: Juventus, Roma, Liverpool y Bayern son la norma y la remontada frente al PSG es la excepción.

El socio del Barça está cansado de esa teoría, está cansado de ver como su equipo no lucha ante la adversidad, como se rinde ante los obstáculos, como no es capaz de caer dignamente. Por ese motivo, el partido contra el Granada es tan importante. Esa remontada es la esperanza a la que se agarran los culés para confiar en su equipo y en que se va a levantar de la difícil situación que afronta el club.

En medio de esta odisea que atraviesa la entidad, el equipo venció a la adversidad y no por Messi, ni por Griezmann, ni por Jordi Alba, sino por la fe. La fe, según la Real Academia Española, es un conjunto de creencias de alguien, de un grupo o de una multitud de personas. En este partido el FC Barcelona demostró ser más que un jugador, ser más que un presidente, demostró ser un grupo, un grupo con una creencia: ¡Podemos remontar ¡

Hasta el mítico capitán del club, Carles Puyol, dio su enhorabuena “no por pasar la eliminatoria, sino por la actitud, el carácter…” y vio “un equipo con hambre”.

El aficionado culé espera ver esta alma de equipo en más ocasiones, ante las peores situaciones y contra los peores resultados. Porque lo noticioso no es ver al Barça pasar una eliminatoria, es ver que tiene algo más que buen fútbol, algo mucho más poderoso y necesario para los campeones, tiene fe.

Joan Hernandez

Colaborador

Fundación Eric Abidal

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