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Ousmané Dembélé está alcanzando su mejor etapa en el FC Barcelona desde que llegó a la Ciudad Condal. El francés ha estado lastrado por las lesiones y la desconfianza, pero ahora parece que vuelve más fuerte que nunca. La duda es si seguirá así mucho tiempo.

Pronunciar la palabra “Dembélé” es como hablar de las vacaciones. Normalmente, estamos todo el año esperando con ansia a que lleguen las vacaciones para tomarnos un descanso, relajarnos, centrarnos en lo que nos apasiona y disfrutar de los amigos, pero una vez llegan, se terminan muy deprisa. Algo parecido sucede con Dembélé.

Ousmane lleva sembrando la ilusión en el Camp Nou desde que llegó, pero al mismo tiempo ha ido dejando muchas dudas. El extremo azulgrana estaba considerado como una de las jóvenes promesas del fútbol mundial y sigue teniendo un gran potencial, pero cuando ha logrado su mejor nivel, siempre ha tenido algún percance físico que le ha frenado.

La historia del 11 del Barça es así, la mayoría de los culés esperan a que vuelva Ousmane para acabar con las críticas y eclosionar de una vez por todas, y cuando ven a ese Dembélé que todos deseaban disfrutar, se termina tan rápido como el pitido final del árbitro, ni siquiera da tiempo a escucharlo y ya no vuelve a sonar hasta pasado un tiempo.

Esta vez parece diferente. El francés ha vuelto a las andadas no solo dejando jugadas excelentes o detalles de calidad, sino dando una sensación de conexión con el juego de sus compañeros que no había mostrado hasta el momento. Antes parecía un grandísimo jugador que jugaba para sí mismo, para lucirse, para destacar a partir de la individualidad, pero ahora ha añadido un recurso más a su repertorio, que no es corto, y es, ni más ni menos, que el juego en equipo.

Dembélé parece concentrado en triunfar vestido de azulgrana, decidido a dejar atrás los errores del pasado, parece que se ha enderezado y se ha tomado su carrera profesional del modo en que hacía falta, de forma profesional. Ahora mismo encadena una serie de partidos donde él es el elemento fundamental en el ataque del Barça, como en el último partido frente a la Real Sociedad en la semifinal de la Supercopa de España sin ir más lejos. Él es el factor clave siendo el desatascador, el que rompe a las defensas, les hace correr al espacio, les hace estar pendientes de alguien más aparte de Messi, en resumen, está siendo un quebradero de cabeza para los rivales y cada partido que pasa se asienta más en el once.

En las vacaciones, pasado un tiempo ya piensas en el final, en lo poco que queda, en cuándo se va a terminar… La gente está disfrutando con Ousmane, se lo pasa bien en los partidos, se divierte, pero ¿va a durar para siempre o volverá a terminarse antes de empezar?

Joan Hernández

Colaborador

Fundación Eric Abidal

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