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La expresión “Una de cal y otra de arena” utilizada en el refranero español viene a significar que estamos ante una mezcla de cosas positivas y cosas negativas, pero por más que investigas, aunque muchos se decantan por la cal, no se determina cual de los dos elementos es el bueno, sino que exclusivamente es la “alternancia de cosas contrarias”, bien, pues algo así sucede en el Barça de Koeman.

Imbatidos en Champions hasta la visita de la Juventus, único equipo de los 32 de la competición que había logrado todos los puntos posibles, 16 goles a favor y solo dos en contra, pero llega la Vecchia Señora, y después de que en su propia casa el equipo culé hiciese probablemente el mejor partido de la temporada, mete un 0 3 en el Camp Nou y le arrebata el primer puesto del grupo a los blaugranas.

Funde al Villarreal, sucumbe ante el Madrid, vapulea en Vigo, cede en el Wanda, los suplentes arrasan en Kiev y en Hungría ante el Ferencvaros, pero luego los titulares perecen en el Carranza. ¿Alguien sospecha que le puede pasar al equipo? Es totalmente imposible hoy en día, levantarse y pronosticar el partido que van a hacer los culés ese mismo día, puede que le metan un saco al Levante, o puede que los granotas, les hagan morder el polvo.

Inestabilidad institucional, entrenador erróneo, sistema fallido, bajo rendimiento, falta de ambición… Numerosas causas se han propuesto a la situación que arrastra el equipo desde hace aproximadamente un lustro hasta la fecha. Pero esto no resuelve nada, porque el presidente ha dimitido, han pasado 3 entrenadores por el banquillo, con el 4-3-3 nos pintaban la cara en Europa, pero es que con el 4-2-3-1 también, el once titular ya está cada vez más poblado de jugadores menos habituales y muchos de ellos no superan los veinticinco años, por lo tanto, falta de ambición, tampoco puede ser.

Y es que, no es solo colectivo, porque si analizamos la situación de forma individual, nos encontramos con lo mismo, con esa mezcla de altos y bajos. Griezmann encadena tres partidos seguidos anotando golazos, pero luego vuelve a desaparecer en el campo, Messi tira del carro, pero no acierta de cara a puerta, Dembelé parece indiscutible, pero se vuelve a lesionar, Mingueza irrumpe para suplir solventemente a Piqué, pero empieza a jugar Umtiti. Infinidad de situaciones que nadie comprende y a lo que el técnico holandés tampoco parece aportar soluciones.

La cal y la arena, y el Barça de Koeman, esa mezcla inquebrantable de aspectos buenos y aspectos malos, que lleva al equipo blaugrana a balancearse entre la gloria y el ridículo cada vez que comparece sobre el terreno de juego.

Víctor Diosdado @Victordisloke

Colaborador

Fundación Eric Abidal

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