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Temporada 03/04, el Barça iniciaba una nueva era llena de cambios y de ilusión tras la caída de Gaspart y una sexta posición en la temporada anterior que llevó a un club del calibre como el Barça a disputar la UEFA. Un ciclo algo nefasto que terminó con la llegada de un joven Joan Laporta a la presidencia con Rijkaard como entrenador y con el fichaje de un tal Ronaldinho Gaucho como carta de presentación.

Pero aquellos inicios no fueron nada fáciles. Las jornadas pasaban y el equipo no terminaba de carburar. El Madrid, entrenado entonces por el portugués Carlos Queiroz, alcanzó la primera vuelta como líder de la Liga, sacándole nada más y nada menos que 15 puntos al FC Barcelona, que ocupaba la séptima posición y con los fantasmas de la temporada anterior sobrevolando el Camp Nou otra vez.

Joan Laporta se dispuso a buscar soluciones, y Frank Rijkaard le pidió un nombre que ya llevaba tiempo haciéndolo: Edgar Davids. El centrocampista holandés de la Juve había perdido protagonismo en la Vecchia Signora, y acabó llegando en el mercado invernal en calidad de cedido por parte de los transalpinos.
El pitbull aterrizó un 12 de Enero en la ciudad condal, día y momento clave, ya que a partir de aquí, todo cambió. Y tanto.

Davids se convirtió en un fijo del esquema de Rijkaard, contagiando y enchufando al resto del equipo como el mejor sabía hacerlo, con intensidad, garra, potencia y ambición ganadora. Características propias del pitbull, consiguió la admiración de todo el Camp Nou que, por fin, volvía a sonreír. El Barça completaba así una segunda vuelta memorable. Aquel título liguero acabó conquistándolo el Valencia, pero los culés acabaron en segunda posición, a unos escasos cinco puntos de los che.

El efecto Davids había surgido efecto y todo pintaba a que el ciclo del pitbull como culé continuaría. Joan Laporta apalabró un contrato con Edgar para dejarlo atado antes de que el holandés se marchara a disputar la Eurocopa. Pero este no llegó a firmarlo, y como dice el dicho, las palabras se las lleva el viento. El Inter se adelantó con una oferta económicamente superior y puso fin a esta breve, pero bonita historia de Edgar Davids como blaugrana.

Apenas fueron 6 meses y 18 partidos como blaugrana, pero solamente eso necesitó Edgar para demostrar la clase de jugador que era, convirtiéndose así en uno de los mejores fichajes invernales de la historia del Barça y de La Liga.
Inter, Tottenham, Ajax, Crystal Palace y Barnet disfrutaron de un Davids que fue decayendo poco a poco hasta su retirada.  Actualmente disputa algún partido que otro con los Barça Legends, y la verdad, que verle de blaugrana, aún con sus características gafas y rastas, trae muy buenos recuerdos. Un jugador que siempre tendrá un hueco en el corazón de la afición culé.
Gracias Edgar.

Daniel Álvarez

Colaborador

Fundación Eric Abidal

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