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Las semifinales de la Copa del Rey han empezado con un duelo emocionante entre el Sevilla y el Barça, dos de los mejores equipos de España y que podría perfectamente ser la final del campeonato.

El Sevilla ha salido con un 4-3-3, con Bono en portería; con Aleix Vidal, Koundé, Diego Carlos y Escudero en defensa; con Joan Jordán, Fernando y Rakitic en el centro del campo y con Suso, En-Nesyri y el “Papu” Gómez en ataque.

El Barça ha salido también con un 4-3-3, con Ter Stegen en portería; con Jordi Alba, Umtiti, Mingueza y Junior en defensa; con Pedri, Busquets y De Jong en el centro del campo y con Griezmann, Messi y Dembélé en ataque.

El choque ha empezado con un Barça muy pasivo y un Sevilla muy dominador, y esa tendencia se ha mantenido durante toda la primera mitad.

El conjunto de Ronald Koeman ha defendido en su propio campo replegado ante los constantes ataques posicionales de un Sevilla muy bien plantado en el terreno de juego, con las ideas claras y mucha más presencia en campo rival. Parecía el mundo al revés.

Lo más destacado de la primera mitad ha sido una ocasión clarísima de Messi que, a pase de Griezmann, se ha plantado en 1vs1 ante Bono, pero el argentino no ha conseguido batir al guardameta sevillista.

El desequilibrio de Dembélé es a lo que se aferraba el Barça en ataque, ya que tenía las de ganar encarando en igualdad numérica a un Escudero mucho menos veloz. Pero normalmente estaba protegido por más compañeros debido a el bajo ritmo de circulación de los azulgranas y la escasa aportación ofensiva de Junior Firpo.

Y la irrupción de Koundé en ataque, aunque ya es conocida, ha sorprendido la soltura que ha tenido ante todo un FC Barcelona y la efectividad que ha tenido, ya que gracias a una glaumorsa acción individual ha logrado zafarse de Umtiti como si nada y llegar al área de Ter Stegen para poner el 1-0 en el marcador en el minuto 25 del encuentro.

El equipo de Julen Lopetegui ha terminado la primera mitad controlando el esférico sin ningún peligro, pero sin ninguna oposición por parte de un Barça muy conformista con el resultado o muy especulativo.

La segunda mitad ha empezado con los roles opuestos y con una marcha más por parte de los azulgranas. A partir de ese momento, han presionado más, han robado más balones, han jugado más en campo contrario y han pisado más el área rival, pero no ha causado un gran peligro.

Eso sí, lo que implica pisar más a menudo el área rival es forzar un posible penalti como el que le han hecho a Jordi Alba, aunque finalmente Mateu la Hoz ha señalado falta sin la ayuda del VAR para revisar la jugada.

En este partido los culés han pecado de chutar poco a portería y de no ser capaces de intimidar a la defensa hispalense con algunos disparos que demostraran que no podían estar tranquilos. Pero, lo cierto es que el equipo capitaneado por Leo Messi solo apareció en tres ocasiones, las tres producidas por Messi y las tres frustradas por grandísimas atajadas de Bono.

Parecía que los azulgranas empezaban a carburar, dominar y llegar, podía lograr el empate. Pero entonces el Sevilla lanzó un balón largo a Rakitic que aprovechó un resbalón de Umtiti para plantarse en el área y fusilar a Ter Stegen poniendo el 2-0 en el electrónico.

Finalmente, la ida de las semifinales de la Copa del Rey ha terminado con un 2-0 a favor de un Sevilla muy sólido y cerca de la final y un Barça ya a contracorriente que tendrá que remar mucho en un Camp Nou sin público para conseguir remontar.

Joan Hernandez

Colaborador

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